Paisito (España-Argentina-Uruguay/2007).
Dirección: Ana Diez.
Guión:Ricardo Fernández Blanco.
Fotografía: Alfonso Parra.
Música: Lucio Godoy.
Con Nicolás Pauls, María Botto, Mauricio Dayub, Viviana Saccone, Emilio Gutiérrez Caba, Andrea Davidovics.
Presentada por Primer Plano.
Hablada en español.
Duración: 88 minutos.
Nuestra opinión: buena
Xavi (Nicolás Pauls) es uruguayo y llega a Pamplona para incorporarse a un equipo local. Para su sorpresa, allí se encuentra con Rosana (María Botto), quien fue su primer amor, cuando eran niños en una Montevideo enfrentada, tras el golpe militar de 1973. El padre de Xavi (Emilio Gutiérrez Caba), un zapatero remendón navarro, había llegado a Uruguay escapando del franquismo; el de Rosana, Roberto Severgnini (Mauricio Dayub), era un policía recto y ejemplar padre de familia, nombrado jefe de la institución en Montevideo, cuando la dictadura comenzaba a reprimir a sus opositores en forma ilegal.
Xavi y Rosana se reencuentran y recuerdan, cada uno desde su mirada, un mismo drama: tener que sufrir las consecuencias de un enfrentamiento del que sus padres fueron forzados a ser protagonistas.
La cineasta navarra Ana Diez, de acuerdo con un guión del uruguayo Ricardo Fernández Blanco, se propone mostrar cómo los extremismos políticos generan heridas en inocentes que, es probable, no cicatricen nunca. Lo hace a partir de una historia de amor a través del tiempo muy elemental, y quizá por eso, a la hora de buscar explicaciones en las mismas palabras de los personajes, se excede.
El resultado en cuanto a discurso narrativo es débil, pero las actuaciones, tanto las de Pauls y Botto como la pareja adulta y las de Dayub y Gutiérrez Caba, como los padres y vecinos de ideologías muy diferentes, y muy en especial la de Viviana Saccone (como la madre de Rosana) y el uruguayo Jorge Bolani (el mismo de Whisky ), completan un elenco sólido, muy bien elegido a la hora de contar una historia que se anota entre las primeras en tocar lo que ocurrió en una ciudad y en un país pequeño (el "paisito" al que refiere el título), con costumbres tan de pueblo, en el que todos se conocen, comparten mates y fútbol, y donde era difícil pensar que podría ocurrir lo que finalmente ocurrió después del golpe militar.
Más allá de su discurrir desparejo y los tics típicos de coproducciones que necesitan dejar testimonio de las partes intervinientes, Paisito debe ser entendida como un buen intento de hablar de un momento del siglo XX que sólo el tiempo resolverá, en la medida en que las sucesivas generaciones vayan agregando piezas al gran rompecabezas de la historia.
Xavi y Rosana se reencuentran y recuerdan, cada uno desde su mirada, un mismo drama: tener que sufrir las consecuencias de un enfrentamiento del que sus padres fueron forzados a ser protagonistas.
La cineasta navarra Ana Diez, de acuerdo con un guión del uruguayo Ricardo Fernández Blanco, se propone mostrar cómo los extremismos políticos generan heridas en inocentes que, es probable, no cicatricen nunca. Lo hace a partir de una historia de amor a través del tiempo muy elemental, y quizá por eso, a la hora de buscar explicaciones en las mismas palabras de los personajes, se excede.
El resultado en cuanto a discurso narrativo es débil, pero las actuaciones, tanto las de Pauls y Botto como la pareja adulta y las de Dayub y Gutiérrez Caba, como los padres y vecinos de ideologías muy diferentes, y muy en especial la de Viviana Saccone (como la madre de Rosana) y el uruguayo Jorge Bolani (el mismo de Whisky ), completan un elenco sólido, muy bien elegido a la hora de contar una historia que se anota entre las primeras en tocar lo que ocurrió en una ciudad y en un país pequeño (el "paisito" al que refiere el título), con costumbres tan de pueblo, en el que todos se conocen, comparten mates y fútbol, y donde era difícil pensar que podría ocurrir lo que finalmente ocurrió después del golpe militar.
Más allá de su discurrir desparejo y los tics típicos de coproducciones que necesitan dejar testimonio de las partes intervinientes, Paisito debe ser entendida como un buen intento de hablar de un momento del siglo XX que sólo el tiempo resolverá, en la medida en que las sucesivas generaciones vayan agregando piezas al gran rompecabezas de la historia.
Por Claudio D. Minghetti
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